martes, 31 de marzo de 2009

"Hoy empieza todo"

Voy a comentar una de las cosas que más me ha llamado la atención sobre lo que llevamos visto de película.

Se trata de la reflexión que nos ofrece una profesora mayor. Se ve una mujer preocupada, comprometida con sus alumnos y responsable en sus funciones como profesora de educación infantil.
Hace un inciso en su carrera y mira al pasado, haciendo una comparación sobre los alumnos de años atras y los actuales.

Aunque la situación, el contexto es muy smilar, los casos son muy diferentes. Antes eran muchos más alumnos por aula, sobre unos 40, pero no obstante ella daba tranquilamente las clases, había respeto mútuo. Ahora son unos 25 o 30 por clase, y se pasa las horas pidiendo orden, gastando mucho esfuerzo en hacer que en el aula haya un ambiente ameno.

Antes había pobreza, pero los alumnos eran puntuales y sus madres se esforzaban por que llegaran limpios a la escuela. Ahora sigue habiendo pobreza, pero ha desaparecido el interés por la puntualidad y la higiene.

Antes los padres trabajaban para sacar adelante a sus familias y las madres trataban a sus hijos y las labores de hogar. Ahora, muchas familias viven del paro, con padres sin oficio, en hogares donde pasan la mayor parte del tiempo viendo la tele en lugar de jugando, pues así están más callados y forman menos ruido.

Mi reflexión personal no dista en muchos aspectos de la de esta profesora. Se busca constantemente la evolución, pero ¿a qué precio?¿Sabemos hacia dónde nos queremos dirigir o andamos por donde nos guían?

Es muy frecuente oir hablar sobre "cómo están educando a nuestros hijos", pero hay pocas, casi ninguna vez se escucha "cómo estamos educando a nuestros hijos". Se mira hacia atrás y se ve que se ha evolucionado, pero ¿en qué sentido? Respeto, no violencia, valores humanos...

Es muy típico el dicho popular "pa' tras ni pa' coge impulso" pero hay otro que dice "más sabe el diablo por viejo que por diablo".
Tal vez no sea tan malo mirar de vez en cuando para atrás, y saber enlazarlo con el día a día, buscando otros caminos para llegar a donde queremos. Si antes se ganaba el respeto a golpes, debemos buscar otra forma de conseguirlo, no olvidarnos del valor que tiene solamente porque la forma de lograrlo no fuera la correcta.

Tal vez deberíamos plantearnos si preferimos vivir con dos caprichos que tal vez no son tan necesarios para vivir felices, o pasar un poco más de tiempo con nuestra familia, y formando parte conjunta de esa educación en valores que queremos que se transmita a los nuestros.

Es solo una reflexión personal.

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